Dos generaciones, misma vocación

 

Mucho antes de elegir una profesión, hay personas que, con su ejemplo y dedicación, dejan huellas profundas y nos inspiran a convertirnos en quienes soñamos ser. Las madres, con sus palabras, enseñanzas y acompañamiento, suelen ocupar un lugar fundamental en esa construcción de proyectos de vida: nos ayudan a descubrir quiénes somos, a reconocer nuestras capacidades y, muchas veces, a encontrar el camino que queremos seguir.

En ese sentido, la maternidad y la Orientación pueden tener algunos aspectos en común tales como acompañar procesos, escuchar, brindar herramientas, respetar decisiones y confiar en que cada persona tiene la capacidad de construir su propio proyecto de vida.

En el Colegio de Profesionales en Orientación existen historias que reflejan esta conexión de una manera muy especial: madres e hijas que, además de compartir un vínculo familiar, comparten la vocación por la Orientación. Mujeres que encontraron en esta disciplina una forma de acompañar y contribuir al desarrollo de otras personas y que, en algunos casos, vieron cómo esa vocación también se convirtió en una herencia de vida.

Le invitamos a conocer a continuación, historias que algunas de nuestras colegiadas nos enviaron, tras una convocatoria que realizamos en redes sociales. No solo nos servirá de inspiración, sino también para recordarnos que la Orientación, deja un legado lleno de propósito.

 

El legado de una madre que inspiró a dos hijas

A los 42 años, María Cecilia Flores Villalobos decidió volver a estudiar para cumplir el sueño de convertirse en orientadora, enfrentando grandes desafíos, entre ellos el diagnóstico de cáncer de su esposo. Su perseverancia no solo transformó su propia vida, sino que también inspiró a sus hijas, María Fernanda y Ana Graciela, quienes siguieron sus pasos y hoy las tres comparten la misma profesión y vocación de servicio.
 
 

 

«De mamá aprendí a escuchar»

Hay legados que no se transmiten con palabras, sino con el ejemplo. Así ocurrió con Ileana Rojas y su hija Valerie Sequeira, ambas orientadoras y vecinas de Barrio San Rafael, quienes encontraron en la escucha, la empatía y el acompañamiento una profesión que hoy comparten.

Hoy, ser colegas es para ambas una fuente de alegría y orgullo. Comparten experiencias, conversan sobre los retos de la profesión y tienen la posibilidad de aprender una de la otra.

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Una vocación que sigue dando frutos

Para Ana Cristina Rojas, convertirse en orientadora fue un sueño que decidió perseguir cuando sus hijos ya habían crecido. Ingresó a la Universidad Nacional y comenzó un camino profesional que la llevaría a trabajar con estudiantes y familias, especialmente en contextos donde el acompañamiento era fundamental.

Sin imaginar que algún día compartirían profesión, su hija, Anayansi Tenorio, encontró en ese ejemplo una inspiración. Las dos coinciden en que comparten el gusto por ayudar, escuchar y buscar nuevas estrategias para acompañar a los estudiantes.

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Lo que mamá enseñó con su ejemplo

Desde pequeña, Adriana Sancho tuvo una mirada privilegiada sobre la profesión que años después elegiría para su vida. Su madre, Grace Camacho Barquero, comenzó a estudiar Orientación cuando Adriana apenas estaba en kínder y, con el tiempo, ella pudo verla de cerca ejercer una profesión que parecía hacerla feliz.

Incluso compartieron parte de esa experiencia en el mismo colegio. Por eso, cuando llegó el momento de elegir una carrera, Adriana no necesitó pensarlo demasiado. Más que seguir los pasos de su madre, encontró en aquello que había observado desde niña una vocación propia.

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Dos generaciones, una misma sensibilidad

Para Fanny Rojas Vargas, elegir Orientación fue también encontrar una profesión en la que podía poner al servicio de los demás una profunda sensibilidad social. Décadas después, sin proponérselo, su historia comenzaría a inspirar a su hija, Irene Lucía Chacón Rojas.

Hoy, Fanny e Irene comparten profesión, aunque sus caminos profesionales tienen matices distintos. Ambas, sin embargo, coinciden en una misma sensibilidad: la convicción de que la Orientación puede convertirse en un punto de apoyo determinante para una persona que atraviesa un momento difícil.

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