
La transformación digital ha modificado significativamente la forma en que nos comunicamos, interactuamos y compartimos información. Hoy, gran parte de nuestras relaciones profesionales, académicas y personales se desarrollan a través de plataformas digitales, redes sociales, aplicaciones de mensajería y espacios virtuales de encuentro.
En este contexto y en reunión de Unión de Fiscalías el mes anterior, nos actualizamos en una temática que cobra relevancia: “Netiqueta”; entendido como el conjunto de normas de comportamiento digital que promueven la convivencia respetuosa, la comunicación responsable y el uso ético de las tecnologías.
Más allá de una simple regla de cortesía en línea, la Netiqueta constituye una manifestación práctica de valores fundamentales como el respeto, la empatía, la prudencia y la responsabilidad.
Aplicar estas normas es fundamental para garantizar el ejercicio legal y ético de la profesión, constituyéndose, en este contexto, en un pilar de la ética digital que respalda el uso de las tecnologías bajo un marco de respeto, legalidad y empatía hacia las personas usuarias, promoviendo una atención profesional centrada en sus necesidades y derechos.
Para quienes ejercemos la profesión de Orientación, estos principios adquieren una importancia especial. Nuestra labor se fundamenta en el respeto a la dignidad humana, la escucha activa, la sensibilidad hacia las realidades de las personas y el compromiso ético en cada una de nuestras actuaciones. Por ello, las interacciones digitales deben reflejar los mismos valores que orientan nuestro ejercicio profesional en los espacios presenciales.
Es importante recordar que la responsabilidad ética en los entornos digitales no se limita a los perfiles institucionales o a las comunicaciones vinculadas directamente con el trabajo. La condición de Profesional en Orientación trasciende los espacios formales y es parte de una identidad construida sobre principios éticos, valores humanos y responsabilidad social.
Por esta razón, el uso personal de las redes sociales también merece una reflexión consciente. Las publicaciones, comentarios, reacciones e intercambios que realizamos en los espacios digitales pueden impactar nuestra imagen profesional y la percepción que la sociedad construye sobre nuestra profesión.
El respeto, el decoro, el buen juicio, la tolerancia y la prudencia deben acompañarnos en todo momento, independientemente del ámbito en que nos desenvolvamos.
La libertad de expresión constituye un derecho fundamental, sin embargo, su ejercicio debe armonizarse con los principios éticos que orientan nuestra profesión y con el respeto hacia las demás personas.
La comunicación digital responsable implica reconocer que detrás de cada pantalla existe un ser humano con dignidad, derechos, emociones y experiencias que merecen consideración y respeto.
Desde la Fiscalía hacemos un llamado a fortalecer una cultura digital basada en la ética y la responsabilidad profesional, promoviendo prácticas como:
- Mantener una comunicación respetuosa y profesional en los espacios digitales.
- Verificar la información antes de compartirla o difundirla.
- Evitar expresiones ofensivas, discriminatorias o que puedan vulnerar la dignidad de las personas.
- Respetar la diversidad de opiniones y fomentar el diálogo constructivo.
- Actuar con prudencia y responsabilidad en la publicación de contenidos.
- Contribuir a la construcción de espacios digitales seguros, inclusivos y respetuosos.
Cada interacción representa una oportunidad para fortalecer la confianza, el respeto mutuo y la imagen de una profesión comprometida con el bienestar humano.
Como Profesionales en Orientación, nuestra labor se basa en la empatía, el respeto y la escucha activa, hoy en día gran parte de nuestra interacción ocurre detrás de una pantalla desde nuestros distintos ámbitos laborales, por lo tanto, representa una extensión de nuestra ética profesional y guían la conducta responsable de Profesionales en el ámbito digital.
Recordemos que la ética profesional no se desconecta al cerrar una sesión, apagar un dispositivo o abandonar una red social. Por el contrario, nos acompaña en cada espacio donde interactuamos con otras personas y constituye una expresión permanente de nuestro compromiso con los valores que distinguen a las y los profesionales en Orientación.
Detrás de cada dispositivo hay un ser humano, traslademos nuestros Principios éticos al mundo digital para construir un Colegio de Profesionales en Orientación, más unido, seguro y trasparente, frente a los desafíos tecnológicos actuales.
