
La Fiscalización es una de las responsabilidades fundamentales del Colegio de Profesionales en Orientación (CPO) frente a la sociedad. Esta función responde al interés público asociado al ejercicio profesional y busca contribuir a que la Orientación se desarrolle dentro de un marco del ejercicio ético, responsable y científicamente fundamentado.
¿Qué busca proteger la fiscalización?
Fiscalizar no significa únicamente verificar el cumplimiento de normas. Significa contribuir a proteger a las personas que reciben servicios de Orientación, fortalecer la profesión y promover condiciones para un ejercicio responsable.
El Código de Ética Profesional establece que el bienestar y el respeto por la integridad de las personas orientadas constituyen una responsabilidad principal del ejercicio profesional. También señala principios como la responsabilidad, la probidad, la confidencialidad, la autonomía, la no discriminación y el compromiso de beneficiar a la persona orientada y no dañarla.
Por ello, la fiscalización tiene una estrecha relación con la confianza. Cuando una persona busca acompañamiento profesional, espera encontrar una práctica ética, competente y respetuosa de sus derechos. El cumplimiento de las normas contribuye a generar esa confianza y, al mismo tiempo, protege el prestigio y la identidad de la profesión.
Fiscalizar también es prevenir
La prevención es una parte importante de una práctica profesional responsable. El Código de Ética establece que las personas profesionales deben ejercer dentro de los límites de su competencia, determinadas por su formación académica y experiencia, y mantenerse en actualización permanente.
También establece responsabilidades relacionadas con la confidencialidad, el consentimiento informado, el registro y resguardo de la información y el uso responsable de tecnologías. Desde esta perspectiva, conocer y aplicar la normativa no debe verse únicamente como una obligación. Es también una herramienta para prevenir situaciones que puedan afectar a las personas orientadas, a las personas profesionales o al reconocimiento social de la
Orientación.
Una Fiscalía que fiscaliza y acompaña
Corresponde a la Fiscalía velar por el cumplimiento de la Ley, sus reglamentos, las resoluciones de las asambleas y los acuerdos de la Junta Directiva; promover las gestiones correspondientes ante posibles transgresiones y levantar informes sobre las quejas presentadas ante el Colegio para canalizarlas a la instancia correspondiente.
La fiscalización también comprende la verificación de las condiciones en que se ejerce la profesión, incluyendo la condición de incorporación al Colegio y la correspondencia entre las funciones desempeñadas y el ejercicio profesional de la Orientación. Esto permite identificar situaciones que puedan requerir análisis o actuaciones posteriores por parte de la Fiscalía, particularmente cuando existan indicios de ejercicio profesional por personas que no reúnen los requisitos correspondientes.
La Fiscalía también ofrece una guía sobre normativa, canalización de consultas y acompañamiento ante situaciones relacionadas con el ejercicio profesional. Así, la fiscalización puede entenderse como una labor que combina vigilancia, prevención, orientación y acompañamiento. No se trata de fiscalizar por fiscalizar, sino de contribuir al cumplimiento de las normas y al fortalecimiento de una profesión que tiene una responsabilidad directa con las personas y con la sociedad.
Una responsabilidad compartida
El ejercicio ético de la Orientación no depende únicamente de la labor de la Fiscalía. Las personas colegiadas deben desempeñar la profesión con responsabilidad y probidad, cumplir la normativa y denunciar las infracciones o acciones y omisiones que vulneren las normas del correcto ejercicio profesional. Por eso, la fiscalización también es una responsabilidad compartida. Cada profesional contribuye, desde su práctica cotidiana, a fortalecer la confianza en la disciplina y a proteger el derecho de las personas a recibir servicios profesionales responsables.
Fiscalizar es prevenir, orientar, acompañar y contribuir al correcto ejercicio profesional. También es asumir una responsabilidad con la sociedad y con la propia profesión: favorecer una Orientación ejercida con ética, competencia, responsabilidad y respeto por la dignidad de las personas.
Una profesión que se fiscaliza también se fortalece y se protege, y está mejor preparada para responder a las necesidades actuales de la sociedad.
