
Son muchas las personas colegiadas que, después de jubilarse, continúan aportando a la Orientación mediante proyectos, voluntariado y participación en espacios gremiales y comunitarios. El Colegio de Profesionales en Orientación (CPO) agradece y honra su compromiso, sus conocimientos y el tiempo que siguen dedicando al fortalecimiento de la profesión.
En esta edición del boletín compartimos las historias de Lizbeth Alfaro, Jorge Ballestero y Jeannette Muñoz, tres ejemplos de ese aporte que permanece activo.
Casi cinco años después de jubilarse, Lizbeth Alfaro Vargas continúa vinculada con la Asociación de Guías y Scouts de Costa Rica, organización de la que forma parte desde su juventud. A lo largo de los años ha sido dirigente, formadora de líderes e integrante de la Junta Directiva Nacional, además de colaborar en distintos comités.
Ha dado su aporte profesional principalmente en la toma de decisiones para la resolución de conflictos relacionados con situaciones de orden administrativo, personales y éticos en la aplicación de sanciones o correcciones de sus miembros adultos de toda la organización.
“El ejercicio de La Orientación es permanente en la vida de quienes elegimos esta profesión”, expresa. Para ella, la experiencia adquirida permite colaborar con organizaciones y poblaciones diversas, más allá de las instituciones educativas.
A quienes se acercan a la jubilación les recomienda pensar qué desean hacer por su bienestar personal y en cuáles espacios quieren y pueden seguir contribuyendo a su familia y a la sociedad.
Por otra parte, Jorge Ballestero explica su relación con la profesión después de jubilarse con una frase y mucha convicción: “Yo creo que uno es orientador y sigue siendo orientador”.
Su compromiso también se refleja en la participación gremial. Ha formado parte de la Junta Directiva del CPO y actualmente integra la Comisión de Personas Jubiladas. Además, representa al Colegio en la Mesa de Diálogo por la Niñez y la Adolescencia, donde aporta desde su experiencia profesional.
En el ámbito del voluntariado, dedica tiempo a dos proyectos vinculados con Guías y Scouts de Costa Rica: uno sobre espiritualidad y otro orientado a llevar el método guía y scout a contextos distintos de los grupos tradicionales, mediante clubes en centros educativos.
Jorge considera que la formación en Orientación ofrece herramientas para trabajar con diferentes poblaciones y participar en iniciativas sociales. Sin embargo, también reconoce que encontrar esos espacios después de jubilarse puede resultar difícil. Por eso, plantea la conveniencia de abrir oportunidades para que las personas jubiladas colaboren con organizaciones sociales con una dedicación de tiempo acorde con sus posibilidades.
A quienes se preparan para esta etapa les recomienda construir un proyecto de vida que contemple sus intereses personales, su situación económica y las actividades que desean desarrollar. También destaca el valor de participar en talleres de preparación para esta transición.
“Pero sí es importante tener un proyecto de vida posjubilatorio, es esencial y necesario”, señala.
Finalmente, a sus 86 años, Jeannette Muñoz reúne una trayectoria que abarca la docencia, la Orientación en secundaria y el ámbito universitario.
Comenzó como maestra en un centro educativo nocturno y posteriormente trabajó como orientadora en secundaria. Participó en el establecimiento de la Orientación en el Tecnológico de Costa Rica desde sus primeros años y luego laboró en la Universidad de Costa Rica, hasta que un padecimiento de salud la llevó a pensionarse. Su compromiso con el desarrollo de la profesión también incluyó su participación en la creación del CPO.
Justamente posterior a su jubilación, encontró otra forma de aportar mediante En la Cima, periódico especializado en Orientación Vocacional que fundó en 1997, dirigido a estudiantes de secundaria, universitarios y profesionales del sector y que se mantiene vigente hasta hoy.
“Me ayuda a sentirme siempre útil, es mi reto profesional y personal”, asegura.
A las personas próximas a jubilarse les aconseja vivir el proceso de manera personal, atendiendo a su propia realidad. También las invita a valorar el colegio profesional con el que cuentan y a reconocer lo que significa disponer de una comunidad gremial.
Las historias de Lizbeth, Jorge y Jeannette dan cuenta de una experiencia profesional que continúa encontrando dónde aportar. Cada persona, desde sus intereses y circunstancias, ha construido una forma de seguir vinculada con la Orientación y poner sus conocimientos al servicio de otras.
