
El mundo digital ha transformado nuestro entorno, y seguimos aprendiendo con esta temática. En la reunión de equipos interdisciplinarios de Desamparados, en el mes de junio, participamos en un taller gestionado por Desarrollo Profesional sobre «Productividad y gestión educativa con Inteligencia Artificial», facilitado por Estibaliz Pérez, que nos permitió fortalecer el aprendizaje en el uso ético y responsable de la Inteligencia Artificial (IA) y enriquecer nuestra labor profesional y el trabajo en equipo.
Al integrar herramientas tecnológicas de manera reflexiva en nuestro entorno laboral y en este caso a nivel colaborativo, se puede potenciar temáticas actuales, impactando a nivel digital a personas estudiantes, familias y comunidades de las diferentes poblaciones. Con las estrategias puestas en práctica en dicho taller y elaboradas por los equipos interdisciplinarios, se pudo comprobar un aspecto positivo del uso de la IA.
El trabajo interdisciplinario que une la visión de profesionales en Orientación, Psicología y profesionales del área Social, en comunidades de primaria u otros ámbitos laborales, es fundamental para innovar en el uso de estas tecnologías.
La integración de la Inteligencia Artificial no debe verse en forma negativa o de amenaza, sino como un desafío y aprendizaje significativo si es usada de forma responsable y acorde a sus necesidades, diseñando estrategias adaptadas a las realidades de cada comunidad y ajustando los recursos disponibles.
La inteligencia artificial en la educación, promueve el aprendizaje interactivo, el manejo adecuado de la información, el abordaje de temas actuales y de interés y de los principios éticos, al establecer un desarrollo tecnológico responsable, enfocado a potenciar a la persona usuaria.
La tecnología actúa como puente, es una herramienta efectiva del presente, no puede sustituir la empatía ni la persona, sino que favorece y potencia las capacidades de las personas profesionales en los diferentes ámbitos laborales, para optimizar tareas y resultados con las poblaciones intervenidas, además de colaborar en forma más eficiente en el quehacer profesional.
Por lo tanto, avanzar a nivel digital, no representa un reemplazo de la labor orientadora, sino un recurso tecnológico con herramientas y alcances para fortalecer el desarrollo integral.
Debe sostenerse en tres pilares fundamentales: la innovación, la ética y la actualización profesional continua para fortalecer aún más los procesos realizados, derribando las brechas digitales y conectando con las demandas de un mundo cambiante del siglo XXI. Así lo estamos realizando, porque estamos dejando huella.
